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viernes, 21 de agosto de 2020

Yo no soy marinero soy capitán 3/3

 Al final María se decidió a venir a verme a México, ella había tenido un papel muy importante en posibilitar mi viaje y yo no paraba de invitarla cuando hablaba con ella, y por fin dijo que si.

Iba a recogerla (si se redejaba) al aeropuerto de Los Ángeles con un coche que había alquilado en San Diego, la vi al salir con el equipaje y no tenia buena cara me imagino que por las 14 horas de vuelo desde Madrid y el esfuerzo de todo un año trabajando y eso...el caso es que en cuanto llegó nos subimos al coche para ir a San Diego a dormir, la distancia entre las dos ciudades es de apenas 300 km, el caso es que yendo por la autopista nos topamos con un coche de policía que circulaba justo al limite de la velocidad permitida, después de ir un rato detrás de ellos yo lentamente, muy lentamente comencé a adelantarlos, nada mas sobrepasar su coche dieron las luces de emergencia y nos gritaron por el altavoz que paráramos a la derecha, paré y el policía empezó a hablarme y a decirme que habíamos sobrepasado la velocidad permitida, yo me hice el tonto (no me fue muy difícil..) y le dije que no le entendía bien, que íbamos a San Diego que tal y que cual...al final debí convencer al tío y me dijo en un perfecto español, “vale pero la próxima vez que vea un coche de policía a la velocidad máxima permitida no lo adelante”, vaya susto, ya me veía en el calabozo.

Pasamos un par de días en San Diego mientras María pasaba el Jet Lag uno de esos días cruzamos la frontera para ir a Tijuana y a Ensenada, y pudimos comprobar como es esa frontera...a nosotros nos trataron medio bien pero la tensión es brutal.

Por fin un día fuimos en tranvía a San Isidro que se encuentra justo en el lado de EEUU de la frontera, cruzamos andando a Tijuana y allí fuimos a la estación para agarrar el autobús para La Paz (BCS), un viaje de 1000 millas terrestres (1400 km aprox) atravesando varios tipos de desierto y llegamos por fin a nuestro destino final la Marina de La Paz, donde estaba fondeado mi barco (al final se quedo con el nombre que tenía el White Heather) y lo abordamos, nos instalamos y al día siguiente nos haríamos a la mar, he de decir que María no lo tenia del todo claro, tenia algo de miedo y creo que no se fiaba del todo de mis conocimientos de navegación, y no andaba muy desencaminada.

La salida en la mañana fue hasta la Roca Lobos unas pequeñas islas que están al final del canal de entrada a La Paz, varias islitas que se llaman las islas del Espíritu Santo y como digo la mas conocida en la Roca Lobos que es un conjunto de rocas que emergen del océano y que están repletas de focas (lobos marinos), nos acercamos hasta las rocas , tire el ancla y desde el barco pudimos contemplar los lobos marinos, pero hacia bastante corriente y decidí movernos a un lugar un poco mas protegido para poder dejar el barco y salir a nadar con las focas. Dicho y hecho comencé a recoger el ancla pero no salia, tiraba y tiraba y no salia, lo intente con el motor y no salia, así que no me quedo mas remedio que colgarme el equipo de buceo que mi amigo Anatoli me había prestado, y descender agarrado al cabo del ancla hasta llegar a liberarlo, una vez liberado la corriente nos alejaría de las rocas y me daría tiempo a subir para retomar el gobierno del barco. Cuando comencé a bajar empezaron a cercarse a mi focas de mas de 200kg de peso nadando a mi alrededor a toda velocidad, todo lo patosas que son fuera del agua se convierte en agilidad pasmosa cuando están dentro, justo lo contrario que nosotros, sabia que no pasaría nada, pero fue muy inquietante, recuerdo que sentía mi respiración acelerada como Darth Vader pero con asma.

Bueno de allí nos adentramos un poco mas en la bahía que formaban las islitas volvimos a fondear y bajamos a nadar con los lobos marinos, cuando íbamos hacia una concentración de ellos, íbamos “snorkeleando”, una foca que dedujimos después que era una madre mosqueada se acercó a nosotros a toda velocidad, nos enseñó sus enormes dientes y se dio la vuelta, nosotros íbamos cogidos de la mano y dice María que yo la aventé hacia la foca para protegerme, no está acreditado....yo no lo recuerdo así...uf. Al volver al barco para continuar la travesía había ocurrido lo mismo que la vez anterior en ancla estaba atascado entre las rocas pero esta vez la cosa era mas complicada pues estábamos muy cerca de la costa y cuando yo liberara el ancla apenas tendría tiempo para subir a bordo, por lo que decidimos arrancar el motor y una vez que soltara el ancla María le daría caña para alejarnos de la costa y todo esto con mucho cuidado para no pasarme por la quilla...bueno a día de hoy estoy escribiendo esto ...todo salio bien, no sin algunos gritos y aspavientos pero salio bien.

Pusimos proa al norte costeando por la península de baja California por el Mar de Cortes y enseguida nos metimos en el cañón de San José, un estrecho que formaba la isla de ese nombre con el continente, ahí el tiempo se ralentizo, teníamos la corriente en contra y por mucha caña que le diéramos al motor aquello no avanzaba, y para colmo cada vez que María veía un delfín o una raya que saltaban cerca del barco, había decenas de ellos) daba un gritito y yo me sobresaltaba y le preguntaba ¿re pasa algo? Ella respondía indefectiblemente “un delfín..ha saltado aquí mismo”, esto unido a la tensión del no avanzar hacia que yo la mandara “a galeras” como ella decía que en realidad era que se fuera a la proa para hacer contrapeso y ganar algo de velocidad...en cualquier caso era muy divertido.

Pasamos la Isla de Monserrate y llegamos a nuestro destino Puerto Escondido un “refugio anti huracanes” un puerto muy protegido, tanto que para entrar había que atravesar un corto canal apenas 15 metros de largo, pero estrechisimo y ademas con el oleaje que se concentraba en el canal lo hacia peligrosisimo, con la valentía ignorante que me caracteriza pasamos sin chocar con nada y de repente nos encontramos en un puerto fantasma, lleno de barcos pero todos ellos cerrados y abandonados, allí los dejaban los gringos cuando se iban a EEUU, era una sitio turbador. Al bajar del barco todos los edificios estaban a medio construir y vacíos, desolador...y ademas el puerto estaba lleno de cucarachas de esas rubias volonas, daba reparo ir a tierra pero lo hicimos, comenzamos a andar por la carretera a pleno sol, pues debíamos de ir a algún sitio a conseguir gasolina y alguna cosa mas, al poco rato estábamos exhaustos y al doblar una curva de la carretera encontramos un “camper park” un lugar donde los gringos aparcan las caravanas, con piscina, tienda y un esplendido bar-restaurante entramos a comer y disfrutar del aire acondicionado y con solo 2 cervezas agarramos una borrachera impresionante, no de encontrarnos mal físicamente, sino de llorar y sentimientos a flor de piel y eso...muy bien.

Salimos de allí, y esa noche recalamos en la bahía de agua verde, una pequeña bahía con el agua completamente transparente y con un fondo de arena blanca que le daba un precioso color verde, nos encontramos con Brenan Fernandes y su mujer Bonnie que por radio nos llamaron y nos invitaron a cenar en su barco, dicho y hecho cuando llego la hora de la cena nos echamos al agua nadamos unos metros y allí estábamos, cuando llegamos Brenan tenia tal borrachera que toda la noche tuvimos que andar detrás de el para que no se cayera por la borda, la cena consistió en unos excelentes chuletones hechos a la plancha, regados con cerveza helada, en aquella bahía en mitad de la nada ellos llevaban absolutamente de todo en el barco, el Taurus, un velero de fibrocemento de unos 20 metros de eslora, después de la magnifica cena y la charla volvimos a “casa” María salio a dormir a cubierta .

Seguimos viaje y paramos a dormir la noche siguiente en una pequeñísima bahía en la que solo había un barco mas, a la mañana siguiente se había ido y el sitio nos gustó tanto que nos quedamos 4 o 5 días, estaba protegida del oleaje, había un arco de rocas donde bucear, cerca de la tierra donde podíamos ver la evolución de los pelícanos y los zopilotes, tranquila, magnifica, la llamamos Kadakala y desde entonces es nuestro lugar secreto, tan secreto que he intentado buscarlo en el maps con visión de satélite y no lo encuentro, pero allí esta y estará para siempre.

María tenia que volver a España, tenia el billete con fecha cerrada así que al cabo de los días continuamos bajando hacia La Paz, en otra bahía en la que había un campamento de pescadores baje a tierra nadando y les cambie uno de los depósitos de 20 litros que llevaba a bordo por que me llenaran el otro de gasolina y un pescado, un huachinango, después de hacer el trato volví al barco infle solo el suelo de la balsa que tenia, me la ate a un hombro y me fui a tierra nadando, me dieron lo que habíamos quedado, pero a la vuelta al barco tuve que ir espantando gaviotas que se querían comer el pescado que llevaba.

Por fin arribamos a la Marina de La Paz, estuvimos todavía algunos días juntos , empezaron a llegar las tormentas tropicales, que lo inundaban todo y eran muy fuertes, en esos momentos empecé a pensar en vender el barco...Una noche al poco de desembarcar fuimos al Black Bear un bar al que solíamos ir y otra ves con solo dos cervezas un a borrachera impresionante ademas si íbamos al baño a mear por ejemplo el mareo de tierra hacia que todo se moviera era muy mareante pero a mi me divertía.

También estuvimos pasando unos días en Punta Arena, uno de los ranchos de Blanca Fisher, que tan amable y decorosa como siempre había encargando a su ranchero Pino que construyera una especie de cabina de hojas de palmera para que María pudiera ducharse... en en el rancho solo había una palapa y nosotros dormíamos en el suelo en sacos de dormir, eso si con la prevención de antes de acostarnos mirar que dentro del saco no hubiera víboras ni escorpiones, pues durante el día les gustaba meterse dentro del saco al calorcito.

María agarro un avión en La Paz hacia Los Ángeles para volver a Madrid, yo me quedé en la Marina de La Paz decidiendo que hacer...Volví con María al cabo de unas cuantas semanas, nos fuimos a vivir juntos, tenemos dos hijos magníficos.




lunes, 6 de julio de 2020

Yo no soy marinero soy capitan 2/3


Después del susto en Ensenada estuve varios días 15 o 20, allí esperando a mi amigo Anatoli que iba a ser el capitán durante la bajada por toda la costa del Pacifico, a lo largo de Baja California, había aprendido la lección.

En el puerto de Ensenada estaba fondeado un poco alejado del pantalán (Muelle) pues no había sitio mas cerca por lo tanto para bajar a tierra tenia que inflar el “dinghi” que en mi caso era una barquita inflable de esas de juguete de apenas 1,50 metros de largo y sin tablas en el fondo es decir que cuando me sentaba para ir remando me hundía y la borda me quedaba a la altura de los sobacos...como una lanchita de juguete, era patético, la otra opción era llamar por radio a una especie de taxi que venia a buscarte, pero costaba dinero y no quería gastar, y ademas llamabas por la radio al Muelle Bandido te decían “ahorita” y podías quedarte esperando ni se sabe. Uno de los tíos que venia se hacia llamar el “Capitán Chupaloro”, un tío simpático y dicharachero y nos hicimos suficientemente compadres para que un día me pidiera 5 dólares que le presté 

En Ensenada pasaba los días haciendo nada, paseaba por la ciudad, descubrí un centro cultural de Los Rotarios en el que muchas tardes había actuaciones, y también descubrí una bodega restaurante (tengo un don para esto), donde iba a beber buen vino de California e incluso un día me dí un homenaje y comí allí, esplendido, La embotelladora Vieja se llamaba (se llama).

A Anatoli le llamaba muchas veces para preguntarle cuando iba a subir, él estaba en Cabo San Lucas y siempre me decía que en breve...pero no acababa de venir, hasta que una tarde, como he dicho en otra ocasión Anatoli tiene un aura de “suerte”, lo encontré caminando por la calle como si fuera lo mas normal del mundo, subimos al barco y al día siguiente comenzamos la navegación a lo largo de toda la costa del Pacifico desde Ensenada hasta Cabo San Lucas.

El viaje lo haríamos en modo crucero, sin prisas incluso pararíamos a dormir por las noches, y tardaríamos unos 17 días, la travesía fué bien Anatoli sabia navegar y todo andaba adecuadamente, el GPS que había comprado nos guiaba, aunque normalmente teníamos la costa a la vista, al atardecer cuando el viento empezaba a subir nos acercábamos a algún refugio que previamente habíamos buscado en las cartas de navegación y echábamos el ancla, una noche en la Punta Colonet, bajo un inmenso acantilado amarillo y marrón que parecía un helado de vainilla y chocolate, teníamos una mar muy incomoda, estábamos aproados al viento pero nos llegaban las olas de través zarandeaban todo el barco y era imposible dormir, entonces consultamos el libro “La biblia de la navegación a vela” y encontramos una solución, hacer un “ancla de agua” y tirarla por la borda para mitigar los bandazos del barco, en eso estábamos en la cubierta, cuando de repente observamos una sombra que emergía del fondo...poco a poco observamos el morro de una ballena que salia del agua y nos saludaba, fue una visión impresionante, estuvo con nosotros un par de minutos y luego volvió a desaparecer. Desde ese día no podía dejar de pensar en mi amigo Peter Millington con el que había colaborado durante su estancia en España haciendo una campaña para que las empresas pesqueras Españolas dejaran de cazar ballenas (eran las segundas del mundo después de Japón), cuantos de estos animales le deberían la vida. Gracias Peter.
Nos acercábamos a la Isla Cedros que era como la mitad de la travesía, llegábamos como siempre al atardecer para buscar refugio en una de sus ensenadas y pasar allí la noche, cuando, como todas las tardes el viento empezó a subir, nos acercábamos a la Isla que estaba relativamente cerca del continente y formaba un estrecho, comenzó a subir también la velocidad de la corriente y en cuestión de pocos minutos nos veíamos arrastrados hacia las rocas del norte de la isla y el barco no respondía, la corriente era muy fuerte y el viento también..en un momento Anatoli me dijo “coge un rizo” y a mi me sonó como si me hubiera dicho que separara las moléculas de hidrógeno, no tenia ni idea de lo que me decía, el barco era arrastrado hacia las rocas, enciende el motor me dijo, y comencé a intentarlo el motor era de esos que había que arrancar con una cuerda, y claro con los nervios del momento no lo conseguía, tiraba de la cuerda una y otra vez pero nada...súbitamente el motor arrancó agarre la caña para alejarnos de las rocas pero apenas se movía, la corriente era muy fuerte, pero lentamente, muy lentamente nos empezamos a distanciarnos de la costa, no se cuanto tiempo tardamos en alejarnos del peligro, pero a mi se me hizo eterno, luego agotado fuimos a un pequeño refugio y tiramos el ancla para dormir, yo me tumbe un rato en la proa, cuando de repente siento que el barco se desplaza, si el ancla no estaba bien sujeta e íbamos a la deriva, no se como mientras Anatoli se ocupaba de que no chocáramos volví a levantarme y poco a poco recupere todo el cabo y la cadena del ancla para poder salir de allí hasta un lugar mas seguro, encontramos una especie de refugio lleno de focas y por fin pudimos descansar, la tensión y el esfuerzo habían sido inenarrables.

Al superar la bahía que formaba la Isla Cedros con el continente llegamos a Bahía Tortuga, un pequeño puerto con un pueblecito, también pequeño pero que tenia ese nombre tan pirata y todos los servicios, bancos, gasolinera, teléfonos, restaurantes...de todo lo necesario. Nada mas bajarnos del barco un tio nos dice que si éramos españoles, le decimos que si y nos cuenta que acababan de detener a un miembro importante del Gobierno ¿? luego nos enteramos que era Roldan el Director de la Guardia Civil, y a nosotros que nos importaba bien poco un tio en el culo del mundo nos lo contaba ¿?. Nos dispusimos a ir al banco a por dinero para comprar gasolina y algunas otras cosas, pero no fue posible, en Mexico hay (o por lo menos había) como dos bancos principales y uno solo trabajaba con Visa y el otro solo con MasterCard, efectivamente el que había en Bahía Tortuga solo trabajaba con MasterCard y yo tenia Visa, en fin un inconveniente mas pero a esas alturas ya había pocas cosas que pudieran preocuparnos de verdad, así que nos volvimos para el muelle, y estando allí se nos acerca un gringo que iba con un barco de motor hacia el sur y nos pide por favor si podemos ir al teléfono y llamar a un numero en los USA para decirle a su mujer que esta bien, le decimos que si y nos da 15 dolares, subimos al teléfono y la llamada nos cuesta 2, ya empezábamos a tener algo de dinero. Volvemos al muelle y estamos allí charlando con unos chavales y oímos “Eh gachupin...” y allí estaba el Capitán Chupaloro que estaba acompañando a otro gringo hasta Cabo San Lucas, nos reímos un buen rato me devolvió los 5 dolares que me debía y nos dio 5 mas, y después nos invito a cenar con pescado y unas cervezas muy, muy frías Nuestros problemas del día estaban superados, podíamos comprar gasolina y lo que nos faltaba.

Desde allí hasta Cabo San Lucas solo quedaban 350 millas náuticas de las 800 que tenia nuestro viaje (1000 millas terrestres, 1400 km aprox), el viaje ya fue mucho mas cómodo pues nada mas pasar la punta de la bahía de Isla de Cedros el clima fue mucho mas benigno, y pudimos hacer varias jornadas del tirón sin parar a dormir, no hubo mucho viento, pero aprovechamos el poco que había para navegar todo el tiempo que podíamos, la ultima jornada fue de mas de 40 millas náuticas, y desde primera hora podíamos ver Cabo Falso que es un cabo que hay justo antes de nuestro destino, lo veíamos pero parecía que cada vez se alejaba mas de nosotros, fue una jornada larguísima hasta que por fin doblamos cabo falso y vimos la roca de los enamorados y la bahía de Cabo San Lucas, desde allí llamamos por radio al chilango que tenia un negocio de alquiler de motos acuáticas y que se alegro muchissimo de oírnos casualmente (otra vez) estaban con él Mexi y Curro dos amigos de Madrid que estaban viviendo allí, sin pensarlo al divisar nuestro barco se echaron al agua y fueron nadando hacia donde habíamos anclado, tuvimos un gran recibimiento. Esto fue en el año 1994, actualmente no podrían haberse acercado nadando pues ahora la Bahía de Cabo San Lucas recibe varios cruceros al día con miles de turistas y el trafico de pequeñas lanchas que hacen excursiones y servicios para los turistas habría hecho sin duda que su cabeza corriera el peligro de haber sido arrollada por el ingente trafico.
Estuvimos en Cabo unos 15 días y como siempre pasaron muchas cosas, Anatoli y el chilango se embarcaron con el gringo que habíamos conocido en Bahía Tortuga con destino a Costa Rica (después Anatoli se quedo allí varios años), yo subí navegando hacia La Paz, solo como Capitán de mi barco, despacito como me gustaba, parando en San José del Cabo, en Cabo Pulmo (tan famoso últimamente), el el rancho de Blanca Fisher en Punta Arenas, en Pichilingue...hasta que llegue a La Paz y me instale en la Marina de La Paz, en la que estuve unos días duchándome, cargando las baterías y eso y luego claro está fondee fuera del pantalán para ahorrarme el dinero del amarre. Como he dicho era el año 94 y había un mundial de fútbol no se en donde, pero el caso es que en la Marina había gente de todo el mundo y cuando tocaba se ponían en el bar a ver los partidos, ganaba México, ganaba Alemania no importaba solo veían el fútbol y disfrutaban, era una sensación extraña, para mi fue la única vez en mi vida que he visto a gente de tan diversas nacionalidades disfrutando juntos, aunque fuera con el “furbol” .MEXICO LET`S GO.


viernes, 5 de junio de 2020

Yo no soy marinero soy capitán (1/3)

Yo no soy marinero soy capitán, y esto no lo digo yo lo dice la entidad Puertos Mexicanos,  Subdelegación del Puerto del Cabo San Lucas B.C.S. (Baja California Sur), y lo dijo el 23 de Mayo de 1.994, hace ya algún tiempo.

La primera vez que subí a un velero fue unas semanas antes en el puerto deportivo del Hotel Melia en Cabo San Lucas, recuerdo que desde que nos invitaron a dar un paseo en el barco hasta que subí en el estuve nervioso, comí poco pues temía vomitar y alguna otra prevención más…, pero cuando abordé al barco (se llamaba Sayana) fue como si toda la vida hubiera estado en uno, me sentí como en casa, me sentí a gusto y relajado, no tenia ni idea de nada pero estaba como en casa. Esa tarde Álvaro , el capitán, nos llevo a hacer un “sunset cruise”, un paseo a la puesta de sol con la suave navegación que le caracterizaba, sentados en la “bañera” escuchando la voz grave y melosa de Tracy Chapman, realmente cautivador.

Álvaro era un español que había recalado allí en Cabo San Lucas después de una travesía desde las Islas Marquesas en el Pacifico Sur, venia con su novia Chita, y allí se separaron, ella se bajo del barco para no volver, se quedo allí con su sobrina Cza y tenían varios proyectos en mente. El barco el Sayana era un velero de unos 11 metros, no muy grande pero suficiente para dos personas y completamente equipado con todo lo necesario para navegar y para vivir, además podía ser manejado por un solo tripulante. Álvaro llevaba muchos años navegando y leía la superficie del mar como un libro abierto, a mi me dejó completamente fascinado.

A los pocos días mi amigo Anatoli y yo partimos en autobús para Tijuana y después San Diego -menuda frontera la de Tijuana- durante el viaje pensaba en la posibilidad de comprar un barco y vivir en él y aprender a navegar…no paraba de darle vueltas a esa idea, y por fin decidí que si al llegar a San Diego encontraba un barco que pudiera comprar en buenas condiciones lo compraría, si no seguiría mi viaje hacia Japón.

De mi amigo Anatoli se pueden decir muchas cosas desde que tiene mucha suerte hasta que está bendecido con un don milagroso, el caso es que nada mas llegar a San diego (debo decir que junto con Fort Lauderdale es uno de los mayores mercados de barcos de EEUU) compramos una revista de barcos de segunda mano, en la misma estación de autobuses, y allí estaba el White Header mi barco, a los pocos días lo compre y me fui a vivir al barco en un puerto en Misson Bay, al lado de la ciudad.

Lo compré, era un barco pequeño de unos 25 pies (8 metros y poco), un barco antiguo de fibra de vidrio, pero con el interior puesto muy confortable, un camarote con una gran cama triangular en la proa, el salón con una mesa y dos bancos que se convertían en otra cama doble, en frente la cocina y aun otra cama que se metía por debajo de la bañera, todo esto acompañado de un baño y una especie de armario, con unos visillos de ganchillo que le habian puesto, en fin enternecedor.

Esto cambio totalmente mi vida y también mi viaje, pues la idea primigenia era dar la vuelta al mundo, pero me gaste mucho dinero (mucho para lo que tenia…el barco me costó 3500 dólares de los de entonces) y ya no iba a continuar el viaje…quería salir de San Diego lo antes posible pues estar en el club náutico costaba una pasta que no podía gastar, pero no tenía ni la mas ligera idea de navegar…osea nada nunca había navegado en un velero mas que un par de veces con Álvaro y claro yo no hacia nada todo lo hacia él.


Pero iluso de mí pensé que no debía ser muy difícil, llame al tío que me había vendido el barco y una mañana se vino al puerto, navegamos un poco por la bahía me explico cuatro cosas y ya está…ya me veía con fuerzas para hacerme a la mar, por la noche miraba las cartas de navegación y aunque no las entendía muy bien pensaba que no podía ser muy difícil…

Así que dos días después de la clase que me dio Jerry, me hice a la mar (que atrevida es la ignorancia), solucione el papeleo en el puerto, encendí el motor, solté amarras y me fui…nada mas salir por la bocana del puerto me di cuenta del inmenso error que había cometido, al chocar contra los espigones del puerto el mar formaba unas grandes olas que me vapuleaban sin compasión, me asusté muchísimo pero ya no podía dar la vuelta, bueno, no sabia.

Logre salir del puerto, y de repente me vi en medio de una enorme mancha de algas marrones que se enredaban en el motor, pero también logre sortearlas, y puse rumbo a las Islas Coronado que estaban relativamente cerca (24 millas), tengo que decir que también había comprado un GPS y menos mal, cuando llegue a las Islas 6 horas después me arrime a la costa y tire el ancla, estaba agotado, y me eche a dormir, milagrosamente esa noche no acabé contra las rocas, ni salí a la deriva, a pesar de que como supe mas tarde cuando aprendí algo de navegación, el ancla no estaba agarrada a nada en el fondo, posiblemente ni siquiera llegaba al fondo, pues el cabo del ancla estaba completamente vertical, y para un buen anclaje debe de formar un ángulo lo mas obtuso posible…en fin realmente milagroso.

Al día siguiente salí para las islas de Todos los Santos, unos islotes que están frente a Ensenada (BCS), empecé bien la travesía a motor y como a las dos horas de salir icé la mayor, empecé a lo que llaman motovelear llevaba todavía el motor encendido, al poco rato lo apague…una sensación espectacular, dejar de oír el runrún de motor, y solo escuchar el golpear de la proa contra las pequeñas olas que había…magnifico, inolvidable, y al poco rato unos delfines vinieron a navegar conmigo nadando a mi lado y cruzándose por la proa, no podía creerlo.
Tarde unas 6 horas en llegar a una bahía en Todos los Santos en la que ya había unos 4 veleros fondeados, la llegada fue complicada pues al ir a entrar en la bahía se me acabo la gasolina del motor (que había encendido para la maniobra de acercamiento) y al ir a arriar la vela mayor, inexplicablemente la botavara se salio del mástil y desparramo toda la vela por la borda…yo me puse muy nervioso, no sabia que hacer…si no tenia ni idea, entonces me calme no se como, recogí la botavara y la vela, eche gasolina en el motor  me adentre para anclar en la bahía, allí me acerque por la proa a las piedras de la costa, y eche un ancla….como había menos fondo que la noche anterior parece que el ancla enganchó, de todas maneras una vez más sin saber porqué no me sentía tranquilo, así que consulte un libro que me había dado Anatoli, La Biblia de la Navegación a Vela, y solté otro ancla por la popa…esto me salvo de estampanarme contra las rocas cuando cambio la marea, pues al girar el barco con la marea empezó a trabajar el ancla de popa, pues el de proa ya no tenia agarre y la de popa sujetó el barco ufff.....

Cuando desperté a la mañana siguiente salí del camarote y el barco estaba a escasos 2 metros de las rocas…una vez mas me había salvado sin saber como, y bueno me dispuse a salir de allí para cruzar las 10 millas que me quedaban para llegar al puerto de Ensenada, estaba lloviendo, puse la radio para escuchar la previsión meteorológica (la daba en español el gobierno mexicano, ya estaba en México), vaticinaba un viento de 40 Km./h y olas de unos 5 metros, en fin mala mar y sobre todo para un navegante (capitán jaja) que no tenia ni idea, pero con ese atrevimiento que tenemos los ignorantes, encendí el motor recogí las anclas y salí a mar abierto.


El viento y las olas me pillaban de través, con lo que el barco se balanceaba de babor a estribor y todo se movía y salía volando, tenía puesto el foque y esto no ayudaba, al contrario hacia que se moviese más, esta vela tenía un mecanismo para enrollarla desde donde estaba el timón pero no funciono, así que me fui a la proa a intentar enrollarlo a mano, cuando llegue allí me di cuenta de que la cadena y el cabo del ancla, que llevaba dentro de un cubo con tapa en la proa, se había abierto y todo se había desparramado y había caído al agua, inmediatamente me di cuenta de que esto podía romper el motor osea que me senté en la proa me aseguré no se como y empecé a recoger los metros de cuerda y cadena, ahí empecé a llorar…al rato me quede sin gasolina y tuve que volver a quedarme a la deriva para rellenar el motor, a esas alturas había corregido un poco el rumbo y las olas me entraban por la proa lo que hacia algo mas cómoda la situación.

Poco después el ancla volvió a caerse por la borda y tuve que volver a la proa a hacer la misma operación de antes…y no paraba de llorar, al haber corregido el rumbo no me acercaba tan rápidamente al puerto como debiera, y lloraba y lloraba y gritaba…estaba muy asustado, mucho.

No se cuanto tiempo tarde en llegar al puerto, solo se que cuando entré estaba temblando completamente, sofocado y exhausto, fondee donde pude, un poco alejado del pantalán pero al fin pude parar de moverme y de llorar, y poco a poco me fui recuperando.

Luego muchas veces he pensado que en las situaciones difíciles, si pudiera recordar esas sensaciones que tuve esta vez nada me parecería tan grave, pero por desgracia me temo que esa no es una facultad que tengamos los humanos.






jueves, 14 de mayo de 2020

Conversaciones de Paz EZLN 1994

Llegue a México DF el 14 de febrero de 1994, llegaba allí dentro de lo que he dado en llamar “El viaje largo”, que al final no fue tan largo en el espacio, pues no pase de América aunque mi intención era dar la vuelta al mundo, pero sí fue algo mas largo en el tiempo, duro entre unas cosas y otras unos 10 meses. Como digo llegue a México DF a encontrarme con mi amiga Valentina a la que había conocido en Madrid 2 años atrás en el 92 durante la organización del Congreso Internacional de Movimientos Sociales, y que a la sazón es una arquitecta que participaba en la ONG Casa Ciudad que nació a raíz del terremoto del 85 en México y que procuraba la construcción y gestión de viviendas para los afectados por el terremoto, ella también es/era muy cercana al PRD y conocía a gran parte de sus diputados y cargos, de hecho el carnal del presidente del PRD de la época también participaba en Casa Ciudad.

Los días que pase en el DF con Valentina fueros fantásticos, ella es una gran conocedora de la ciudad y una estudiosa del mundo azteca y visitamos un montón de monumentos, lugares de interés y magnificas cantinas, pero este tiempo merece una entrada propia y la tendrá. El caso es que una tarde estando en la sede de Casa Ciudad, me dijo que el Sub-Comandante Marcos (que era el portavoz del Comité Clandestino del Ejercito Zapatista de Liberación Nacional EZLN) había pedido a la sociedad civil mexicana que organizaran un cerco alrededor de la Catedral de San Cristóbal de las Casas donde iban a celebrarse las conversaciones de paz, me dijo que si quería participar. Inmediatamente le dije que si.

Una tarde en una sesión de formación para los participantes del cerco , en la que entre otras cosas nos dijeron que lleváramos ropa blanca, pues que al no estar seguros todavía de donde se iban a celebrar las negociaciones, eso garantizaría nuestra identificación y seguridad en cualquier entorno, allí aquella tarde conocí a Eli una chica que también iría hasta San Cristóbal, y que viajaríamos juntos.

Los diputados del PRD en la Asamblea Nacional nos consiguieron unos billetes de avión hasta Tuxla Gutiérrez que es la capital del estado de Chiapas, y allá que nos fuimos. Una vez en el avión reconocimos gente que era evidente que iba también a participar en el cerco y entre todos agarramos una “combi” en el aeropuerto para subir a la sierra a San Cristóbal que estaba a unas dos horas de la capital.
Nada mas llegar a San Cristóbal fuimos a buscar alojamiento, encontramos una pensión en la que dormíamos 4 en una gran habitación, estaba bien, barata (nosotros nos pagábamos todos los gastos) y acogedora, la habitación la compartía con otros tres chavales, estudiantes de distintas partes de México, la verdad es que en esos días conocí gente muy interesante, jóvenes estudiantes, yo era de los mas mayores (tenía 34 años). Después de dejar las mochilas nos fuimos al centro organizativo de ESPAZ (así se llamaba la acción de interposición civil), me dijeron que había dos puestos disponibles, uno en la vigilancia exterior en el pueblo para avisar de posibles movimientos del ejercito o las “Guardia Blancas” que era una especie de ejercito mercenario de los terratenientes, o la otra que consistía en vigilancia de la sede de los voluntarios (un local semejante a un museo que se llamaba “La Casa de las Imágenes) y hacer café y té para llevar por las noches a la gente que estuviera en el puesto, y me dijeron que al no ser mexicano hacer labores de vigilancia externa podía ser problemático, y me adjudicaron la otra. Tengo que reconocer que en un principio me molesto...¿hacer café y té por las noches? Que mierda de misión era esa, hasta que con el tiempo vi que no solo era muy importante, sino también muy gratificante.
Las conversaciones de paz entre el EZLN y el comisionado del Gobierno Mexicano se celebraban dentro de a Catedral de San Cristóbal de las Casas y alrededor de esta había tres cercos humanos, el primero rodeando exactamente la Catedral estaba compuesto por miembros de la Cruz Roja, pero el EZLN no se fiaba mucho de ellos pues pensaban que podían ser policías y/o militares, el último y que rodeaba todo el Zócalo (la Plaza Mayor) de San Cristóbal estaba formado por militares armados, y ahí en medio es donde el EZLN pidió que se pusiera otro cerco de la sociedad civil mexicana en la que ellos confiaban (estratégicamente fue una medida admirable para implicar a la población y poner en valor las acciones de las ONG´s).

El EZLN cuando se alzo en armas el 1 de enero de 1994 se acogió a la convención de Ginebra, es decir con todos los requisitos que este tratado impone para que el conflicto fuera una “guerra legal” a nivel internacional, con uniformidad, jerarquía y sobre todo una declaración de guerra formal, es decir le declaro la guerra al ejercito Mexicano, y esto era algo que los “milicos” no soportaban, que unos “pinches” indios les declararan la guerra...

El turno de noche de los voluntarios era de las 21 a las 7 horas, durante ese tiempo hacíamos 6 salidas con café (infusión como lo hacen en América, no mokka) té (de canela) y algunos dulces, los compañeros nos recibían con toda clase de frases de agradecimiento desde el clásico “gracias compañero” al mas elaborado “Usted se va a ir al cielo con to y zapatos” la verdad es que te hacia sentir muy bien, repartíamos lo que llevábamos a los voluntarios, pero también les ofrecíamos si querían a los de la Cruz Roja y a los militares. Estábamos en Marzo o abril no recuerdo, pero allí en los Altos de Chiapas hacía mucho frio por las noches.

Algún compañero nos decía que si podríamos llevar algo que no fuera café o té pues terminaban su “puesto” y a veces no conseguían dormir, estábamos pensando qué podíamos llevar cuando Paquita , una india Tzotil, nos enseño a hacer una especie de ponche fantástico, había que hervir piña troceada (allí las piñas son verdaderamente dulces) con jengibre y pimienta del reino. Esto hacia un ponche sin alcohol que al tomarlo caliente con el picor del jengibre y la pimienta resultaba muy eficaz para entrar en calor sin teína o cafeína, todo un acierto de sabiduría indígena.

El centro logístico de los voluntarios estaba como he dicho era un lugar que se llamaba La Casa de las Imágenes allí se reunían los participantes y ademas durante el día estaba abierto para todo aquel que quisiera información sobre la acción, bueno esto lo se porque me lo contaban pues yo durante el día solía estar durmiendo, al atardecer había una reunión de todos los voluntarios que quisieran asistir en la que la gente de la organización del cerco nos informaban de como iba todo y nos pasaban el vídeo integro de la rueda de prensa que daba el comité negociador, este acto para mi desde el punto de vista organizativo era muy importante y absolutamente innovador, y ademas no he vuelto a verlo en ninguna otra acción de ONG's, esto construye un equipo cohesionado entre los asistentes, hace participes mas allá del mero cometido a los voluntarios, los implica políticamente, los informa correctamente y amplia la valoración de su acción.

Las fechas de la negociación coincidieron con un periodo de vacaciones en la Universidad con lo que San Cristóbal se convirtió en un hervidero de jóvenes y jóvenas concienciados y ansiosos por participar, cuando llegaron la mayoría no quedaban habitaciones en hoteles o pensiones, pero muchos de ellos lograron alquilar casas donde vivían en plan comuna, no estuve en Mayo del 68 en París pero debió ser algo así, casas en las que vivían políticos junto con artistas, ácratas dispuestos a todo...en fin, para mí una locura paradisíaca, allí conocí a Aimee, Violeta (que se hacia llamar Violenta), Morelos Marx, Pancho , Erendina, Longoria y tantas otras y otros.
Una tarde nos anunciaron que los participantes en el cerco debíamos estar todos a una hora en La Casa de las Imágenes, cuando llegamos allí nos dividimos en dos grupos y nos encaminamos a la Catedral, el Comité Clandestino del EZLN quería reunirse con nosotros, entramos por una puerta lateral a la Catedral, llegamos a la nave central y allí reconocimos el escenario que habíamos visto todas las veces en las ruedas de prensa del EZLN, una gran tela blanca con una bandera mexicana delante de donde estaba el altar mayor y una mesa con sillas y micrófonos, nos sentamos en los bancos, colocados en semicírculo para la ocasión, y de repente entro el Comité Clandestino del EZLN, la Comandante Ramona, El Sub comandante Marcos, y el resto que no recuerdo, sin mediar palabra se fueron hacia donde estábamos y nos dieron la mano a todos uno por uno...tuve que contener las lagrimas era un momento muy emocionante, nos daban la mano y las gracias...no tengo palabras para describir mi emoción Al terminar de saludarnos fueron hacia la mesa y nos dirigieron unas palabras, solo recuerdo una de las cosas que dijo el “Sub” dijo que en esta ocasión nosotros estábamos fuera, en el cerco y ellos estaban dentro en el dialogo, pero que estaba seguro de que si fuera al contrario nosotros defenderíamos lo mismo que ellos y con igual fuerza, para mi fue un empujón definitivo para combatir por la paz y la justicia social.