lunes, 22 de junio de 2020

Paris 2006

París es una de mis ciudades favoritas, casi podría decir que es la que mas me gusta, pero tiene que competir con Lisboa. En enero de 2006 estaba trabajando con una productora en un acto de Exceltur, que se realizaba en Madrid días antes de FITUR cuando recibí la llamada de  otra productora para integrarme en un proyecto que tenían que llevar a cabo, les dije que si.

El proyecto había sido encargado por la sección de eventos alternativos de Ogilvy Bassat y consistía en realizar en París una acción en la calle para la empresa Turismo Andaluz, y que era básicamente montar en lo Jardines del Trocadero, frente a la Torre Eiffel, de una especie de feria con la estética de las ferias andaluzas pero con las casetas llenas de contenidos, culturales, gastronómicos, culturales y de ocio, además se instalaría un escenario para realizar actuaciones y un espacio de talleres para niños. Realmente divertido.


Inmediatamente después de terminar lo que estaba haciendo me incorpore al equipo de esta productora (vamos a llamarla Almazen), parte del equipo nos conocíamos pues habíamos trabajado un tiempo atrás todos juntos en otros proyectos, fue una gran alegría, y desde el primer momento me emociones con el evento...a los pocos días decidí ir a Paris, pues estábamos atascado y no avanzábamos, busque un par de proveedores en Paris me cite con ellos y allá que me fui, no se porque me fui en tren, un viaje largo pero bastante cómodo.

Así fue como conocí a Joulan, fue el único proveedor que acudió a la cita que había montado en los mismos jardines de Trocadero,  monsieur Joulan que tenia la mayor empresa de Paris para proveer y montar todo tipo de productos para este tipo de eventos, desde la confección de carpas (nos hizo unas de 40 m2) hasta camiones con arena de playa (le pedimos arena de playa para el suelo de una de las carpas y tenia de cinco tipos de arena, desde blanca con trocitos de concha de las Maldivas, hasta mas dorada de las playas mediterráneas), y expertos montadores para todo esto, además durante el tiempo que trabajo con nosotros también monto todo el tinglado para el Roland Garros de ese año, que por cierto gano Rafa Nadal otra vez.


Una vez realizado el contrato nos asignaron una mujer que nos atendería en las relaciones con ellos, Dominique, hablaba algo de español y era absolutamente eficaz y eficiente. En los diversos viajes que realicé a Paris durante el tiempo anterior al montaje del evento experimenté esa sensación de estar y no estar en Paris, llegábamos en un avión por la mañana, íbamos directamente a la sede de Joulin en las afueras, estábamos todo el día trabajando, (incluso nos traían la comida de un restaurante japonés que había por las inmediaciones, y a la noche tardé al acabar nos íbamos al hotel y al día siguiente temprano  volvíamos a Madrid.

Allí contactamos también con Magnum una empresa de luz y sonido potente que fue la que monto el escenario y toda la cuestión eléctrica, lo primero que hicieron cuando llegaron al montaje y empezaron a descargar fue bajar un cajón como los que llevan los racks (cajón de conexiones) pero dentro tenían instalada una nevera donde tenían la bebida fría y fue lo primero que enchufaron.

Según fue avanzando la producción a veces iba yo solo a Paris, o con el director técnico, o con el Arquitecto o con el jefe Rodolfo, para realizar diversas gestiones propias de su cargo. En uno de los viajes pensé (iluso de mí) en ir a pedir información sobre la ayuda que nos podían ofrecer a la Embajada española en Francia, a la oficina de negocios, fui para alla y ni siquiera me recibieron fue algo muy frustrante, solo la mujer que atendía en la recepción, consciente de la ineficacia de aquel organismo, se apiado de mi y me dio un librillo con empresas de españoles que trabajaban en Paris, y fue excelente pues allí encontré a mi amigo Tomas que era el que nos había acogido a María y ami la primera vez que estuvimos en la ciudad, yo le había conocido en Madrid como actor y seguía dedicándose al teatro, tenia una pequeña compañía (había recibido un premio importante el año anterior) y estaba muy relacionado en los ambientes teatreros parisinos, así que la siguiente vez que fui a Paris con Rodolfo, le llame y casualmente había un estreno en el teatro de allí mismo del Trocadero, nos invito y asistimos, de la obra recuerdo poco pero si recuerdo perfectamente que al finalizar la función había una recepción con algunos canapés y champagne…solo champagne, y allí estábamos mirando desde las grandes cristaleras del teatro los jardines del Trocadero, con la Torre Eiffel al fondo  y bebiendo champagne, “pas mal”.

Antes de continuar diré que también fui a la oficina de negocios que tenia la Junta de Andalucía en Paris…directamente no existía, estaba publicitada alguien recibiría los pagos pero la oficina no existía.

Mi amigo Tomas nos proporciono unos traductores y chóferes/recaderos (runners les llamamos) todos ellos y ellas españoles o hijos de españoles con un gran conocimiento de la ciudad y de su trabajo una gente magnifica en todos los sentidos.

En los viajes que realizamos antes de iniciar el montaje lo pase francamente bien, cenas en pequeños bistrots, también fuimos alguna vez a “La coupole”, reuniones en el ayuntamiento en las que todos se mostraban muy amable, por aquel entonces Anne Hidalgo era Vicealcaldesa de Paris, luego ha sido Alcaldesa, y es hija de españoles, y por lo general todo el mundo le gustaba España, Andalucía, Cataluña, Valencia….incluso a algunos les gustaban mucho los toros y nos hablaban a nostros como si entendiéramos.

En el Ayuntamiento además de las cuestiones de protocolo tratamos mucho de seguridad, tiene unas normas muy estrictas para esta clase de eventos, debe de haber supervisión de los bomberos, la policía, e incluso nos pidieron un informe de cuanto viento aguantarían las carpas en caso de vendaval (60 Km./h), no me acuerdo como encontramos una empresa que nos hiciera ese informe, solo recuerdo que el hombre con el que tratábamos era súper amable.


En cuestiones de seguridad anti-violencia o robo encontré a un hombre marroquí que vivía en las afueras y tenia una pinta de mafioso que no quiero contar, su trabajo fue eficaz, nos proporciono vigilantes y auxiliares de día y vigilantes con perros para la noche… una tarde se empeño en que fuera con el a su oficina y me llevo en su coche con “chofer/guardaespaldas” en un coche pequeño pero completamente lujoso.

He de decir que me encantan los hoteles, igual que me encanta alquilar coches esa sensación de provisionalidad me gusta, y durante los viajes a Paris pude disfrutar de distintos hoteles, desde el Melia que esta al lado de la “Place Vendôme” (menuda plaza llena de las grandes joyerías, con unos escaparates realmente sorprendentes, allí empezó a gustarme Cartier), hasta el Ibis de la “place Cambronne” un hotel de esa cadena barata pero que estaba en un barrio céntrico pero con vida de barrio, en la plaza había un magnifico restaurante con cerveza fría y una carne estupenda (aquí tengo que decir que me encanta el steak tartare, que suele estar en todas las cartas de los restaurantes y además es un plato de los mas baratos, y el camarero cuando lo pides siempre dice “ el señor sabe que la carne esta cruda” siempre lo dice jajaja), también estuvimos en el Hotel Mercûre de 4 estrellas por lo menos cerca de la Torre Eiffel y con un buffet de desayuno de quesos para volverse loco, pero el que mas merece la pena recordar (no porque fuera excepcionalmente bueno) es el Hilton de al lado de la Torre Eiffel, allí pase mas de tres semanas, cenaba en la habitación muchas noches, y si el desayuno del Mercüre era bueno el del Hilton sí era excepcional, podías pasarte horas desayunando, además el comedor estaba rehabilitado y era moderno y acogedor, los cocineros te hacían cualquier plato que pidieras, había dulces, quesos, salado y yo solía terminar con arenques…Mm.

Y llegaron los días del montaje, llegaron los de Joulan con las carpas y los muebles, los de Magnum con la luz y el sonido, la gente de seguridad, los camiones de Sevilla con el merchandising y la publicidad, y los jamones, teníamos constantemente dos personas cortando jamón y escanciando fino, y el equipo de producción de Madrid, por lo general un equipo magnifico, llevábamos gran parte de trabajo hecho era nuestra forma de trabajo hacer una preproducción minuciosa, con visitas al terreno (el mapa no es el territorio) de tal manera que cuando llegáramos al lugar tener las menos sorpresas posibles.

El montaje fue bien y eso que era bastante complejo, teníamos muchos chismes, mucha gente muy dispar, mucho material, y hasta muchos intereses contrapuestos, pero todo salio bien, los bomberos no pusieron pegas respecto a la seguridad, la seguridad de las personas y las cosas estuvo garantizada, el director de Turismo Andaluz estaba entusiasmados, los VIP estaban contentos, hasta la mujer de la embajada a la que había visitado meses atrás se paso por allí y nos felicitó.

El equipo de producción de Madrid funciono bien Gil el director técnico, Cata la asistente de dirección, Nata su ayudante, los guionistas, la gente de los audiovisuales, los coordinadores de las actuaciones y de las actividades, había actividades para niños, show coking, actuaciones en el escenario, degustación de jamón y vino…Y una mención especial merecen los traductores y runners que nos consiguió Tomas, una gente entregada a la causa y súper eficaces trabajadores y simpáticos.

El caso es que el objetivo de Turismo Andaluz que era promocionar Andalucía en un espacio que es visitado por turistas de todo el mundo se cumplió con creces, es decir los casi 20.000 visitantes que van cada día a la Torre Eiffel pudieron ver la feria desde el mirador de la primera planta y un inmenso cartel de Andalucía de 20 metros de largo por 55 de alto.


Para ir desde el hotel a la plaza del Trocadero al montaje, al que solía ir a eso de las 9 de la mañana cogía el metro en  Bir-Hakeim hasta Trocadero eran solo dos estaciones, pero cuando el tren salía del túnel para atravesar el sena con el sol todavía bajo iluminando con una luz vívida y hermosa la ciudad, me llenaba de una sensación inenarrable e inolvidable. Para mi fue el trabajo que me hizo amar Paris y aquellos días no quiero sacarlos de mi memoria


viernes, 5 de junio de 2020

Yo no soy marinero soy capitán (1/3)

Yo no soy marinero soy capitán, y esto no lo digo yo lo dice la entidad Puertos Mexicanos,  Subdelegación del Puerto del Cabo San Lucas B.C.S. (Baja California Sur), y lo dijo el 23 de Mayo de 1.994, hace ya algún tiempo.

La primera vez que subí a un velero fue unas semanas antes en el puerto deportivo del Hotel Melia en Cabo San Lucas, recuerdo que desde que nos invitaron a dar un paseo en el barco hasta que subí en el estuve nervioso, comí poco pues temía vomitar y alguna otra prevención más…, pero cuando abordé al barco (se llamaba Sayana) fue como si toda la vida hubiera estado en uno, me sentí como en casa, me sentí a gusto y relajado, no tenia ni idea de nada pero estaba como en casa. Esa tarde Álvaro , el capitán, nos llevo a hacer un “sunset cruise”, un paseo a la puesta de sol con la suave navegación que le caracterizaba, sentados en la “bañera” escuchando la voz grave y melosa de Tracy Chapman, realmente cautivador.

Álvaro era un español que había recalado allí en Cabo San Lucas después de una travesía desde las Islas Marquesas en el Pacifico Sur, venia con su novia Chita, y allí se separaron, ella se bajo del barco para no volver, se quedo allí con su sobrina Cza y tenían varios proyectos en mente. El barco el Sayana era un velero de unos 11 metros, no muy grande pero suficiente para dos personas y completamente equipado con todo lo necesario para navegar y para vivir, además podía ser manejado por un solo tripulante. Álvaro llevaba muchos años navegando y leía la superficie del mar como un libro abierto, a mi me dejó completamente fascinado.

A los pocos días mi amigo Anatoli y yo partimos en autobús para Tijuana y después San Diego -menuda frontera la de Tijuana- durante el viaje pensaba en la posibilidad de comprar un barco y vivir en él y aprender a navegar…no paraba de darle vueltas a esa idea, y por fin decidí que si al llegar a San Diego encontraba un barco que pudiera comprar en buenas condiciones lo compraría, si no seguiría mi viaje hacia Japón.

De mi amigo Anatoli se pueden decir muchas cosas desde que tiene mucha suerte hasta que está bendecido con un don milagroso, el caso es que nada mas llegar a San diego (debo decir que junto con Fort Lauderdale es uno de los mayores mercados de barcos de EEUU) compramos una revista de barcos de segunda mano, en la misma estación de autobuses, y allí estaba el White Header mi barco, a los pocos días lo compre y me fui a vivir al barco en un puerto en Misson Bay, al lado de la ciudad.

Lo compré, era un barco pequeño de unos 25 pies (8 metros y poco), un barco antiguo de fibra de vidrio, pero con el interior puesto muy confortable, un camarote con una gran cama triangular en la proa, el salón con una mesa y dos bancos que se convertían en otra cama doble, en frente la cocina y aun otra cama que se metía por debajo de la bañera, todo esto acompañado de un baño y una especie de armario, con unos visillos de ganchillo que le habian puesto, en fin enternecedor.

Esto cambio totalmente mi vida y también mi viaje, pues la idea primigenia era dar la vuelta al mundo, pero me gaste mucho dinero (mucho para lo que tenia…el barco me costó 3500 dólares de los de entonces) y ya no iba a continuar el viaje…quería salir de San Diego lo antes posible pues estar en el club náutico costaba una pasta que no podía gastar, pero no tenía ni la mas ligera idea de navegar…osea nada nunca había navegado en un velero mas que un par de veces con Álvaro y claro yo no hacia nada todo lo hacia él.


Pero iluso de mí pensé que no debía ser muy difícil, llame al tío que me había vendido el barco y una mañana se vino al puerto, navegamos un poco por la bahía me explico cuatro cosas y ya está…ya me veía con fuerzas para hacerme a la mar, por la noche miraba las cartas de navegación y aunque no las entendía muy bien pensaba que no podía ser muy difícil…

Así que dos días después de la clase que me dio Jerry, me hice a la mar (que atrevida es la ignorancia), solucione el papeleo en el puerto, encendí el motor, solté amarras y me fui…nada mas salir por la bocana del puerto me di cuenta del inmenso error que había cometido, al chocar contra los espigones del puerto el mar formaba unas grandes olas que me vapuleaban sin compasión, me asusté muchísimo pero ya no podía dar la vuelta, bueno, no sabia.

Logre salir del puerto, y de repente me vi en medio de una enorme mancha de algas marrones que se enredaban en el motor, pero también logre sortearlas, y puse rumbo a las Islas Coronado que estaban relativamente cerca (24 millas), tengo que decir que también había comprado un GPS y menos mal, cuando llegue a las Islas 6 horas después me arrime a la costa y tire el ancla, estaba agotado, y me eche a dormir, milagrosamente esa noche no acabé contra las rocas, ni salí a la deriva, a pesar de que como supe mas tarde cuando aprendí algo de navegación, el ancla no estaba agarrada a nada en el fondo, posiblemente ni siquiera llegaba al fondo, pues el cabo del ancla estaba completamente vertical, y para un buen anclaje debe de formar un ángulo lo mas obtuso posible…en fin realmente milagroso.

Al día siguiente salí para las islas de Todos los Santos, unos islotes que están frente a Ensenada (BCS), empecé bien la travesía a motor y como a las dos horas de salir icé la mayor, empecé a lo que llaman motovelear llevaba todavía el motor encendido, al poco rato lo apague…una sensación espectacular, dejar de oír el runrún de motor, y solo escuchar el golpear de la proa contra las pequeñas olas que había…magnifico, inolvidable, y al poco rato unos delfines vinieron a navegar conmigo nadando a mi lado y cruzándose por la proa, no podía creerlo.
Tarde unas 6 horas en llegar a una bahía en Todos los Santos en la que ya había unos 4 veleros fondeados, la llegada fue complicada pues al ir a entrar en la bahía se me acabo la gasolina del motor (que había encendido para la maniobra de acercamiento) y al ir a arriar la vela mayor, inexplicablemente la botavara se salio del mástil y desparramo toda la vela por la borda…yo me puse muy nervioso, no sabia que hacer…si no tenia ni idea, entonces me calme no se como, recogí la botavara y la vela, eche gasolina en el motor  me adentre para anclar en la bahía, allí me acerque por la proa a las piedras de la costa, y eche un ancla….como había menos fondo que la noche anterior parece que el ancla enganchó, de todas maneras una vez más sin saber porqué no me sentía tranquilo, así que consulte un libro que me había dado Anatoli, La Biblia de la Navegación a Vela, y solté otro ancla por la popa…esto me salvo de estampanarme contra las rocas cuando cambio la marea, pues al girar el barco con la marea empezó a trabajar el ancla de popa, pues el de proa ya no tenia agarre y la de popa sujetó el barco ufff.....

Cuando desperté a la mañana siguiente salí del camarote y el barco estaba a escasos 2 metros de las rocas…una vez mas me había salvado sin saber como, y bueno me dispuse a salir de allí para cruzar las 10 millas que me quedaban para llegar al puerto de Ensenada, estaba lloviendo, puse la radio para escuchar la previsión meteorológica (la daba en español el gobierno mexicano, ya estaba en México), vaticinaba un viento de 40 Km./h y olas de unos 5 metros, en fin mala mar y sobre todo para un navegante (capitán jaja) que no tenia ni idea, pero con ese atrevimiento que tenemos los ignorantes, encendí el motor recogí las anclas y salí a mar abierto.


El viento y las olas me pillaban de través, con lo que el barco se balanceaba de babor a estribor y todo se movía y salía volando, tenía puesto el foque y esto no ayudaba, al contrario hacia que se moviese más, esta vela tenía un mecanismo para enrollarla desde donde estaba el timón pero no funciono, así que me fui a la proa a intentar enrollarlo a mano, cuando llegue allí me di cuenta de que la cadena y el cabo del ancla, que llevaba dentro de un cubo con tapa en la proa, se había abierto y todo se había desparramado y había caído al agua, inmediatamente me di cuenta de que esto podía romper el motor osea que me senté en la proa me aseguré no se como y empecé a recoger los metros de cuerda y cadena, ahí empecé a llorar…al rato me quede sin gasolina y tuve que volver a quedarme a la deriva para rellenar el motor, a esas alturas había corregido un poco el rumbo y las olas me entraban por la proa lo que hacia algo mas cómoda la situación.

Poco después el ancla volvió a caerse por la borda y tuve que volver a la proa a hacer la misma operación de antes…y no paraba de llorar, al haber corregido el rumbo no me acercaba tan rápidamente al puerto como debiera, y lloraba y lloraba y gritaba…estaba muy asustado, mucho.

No se cuanto tiempo tarde en llegar al puerto, solo se que cuando entré estaba temblando completamente, sofocado y exhausto, fondee donde pude, un poco alejado del pantalán pero al fin pude parar de moverme y de llorar, y poco a poco me fui recuperando.

Luego muchas veces he pensado que en las situaciones difíciles, si pudiera recordar esas sensaciones que tuve esta vez nada me parecería tan grave, pero por desgracia me temo que esa no es una facultad que tengamos los humanos.