lunes, 18 de enero de 2021

India 1/3

 Salí de Madrid como a últimos de Enero de 2012, viajaba hasta Bangalore con escala en Londres, el vuelo no fue caro (unos 600 € ida y vuelta), antes de poder viajar tuve que sacar un visado en la oficina de la embajada India en Madrid, el visado era por 3 meses y me costo unos 50 €, el aeropuerto de Londres fue un autentico caos, estando dentro de la zona de embarque nos dijeron que la salida del avión se iba a retrasar, y nos dieron 5 €, con ese dinero solo podías tomar un café y en sitio barato, el caso es que estuve deambulando por el aeropuerto y como me aburría me fui hacia la puerta por la que se supone que saldríamos y resulta que ya estaban embarcando...bueno en realidad estaban todos en el avión esperándome....yo desde luego no lo había oído por megafonía...Ufff.

Llegamos a Bangalore de día nosequé día pero de día, desde allí cogí un taxi hasta el hotel que previamente había reservado desde España, un hotel a precio de tres estrellas de aquí, pero que allí resultaba carissimo (no se por que estoy hablando tanto de dinero...), el viaje hasta el hotel fue bien circulando por grandes avenidas destartaladas y feas y con muchísimo trafico y gente por todas partes.

Como digo el hotel era normalito tirando a cutre pero tenia aire acondicionado, y poco mas la verdad, el resto de los hoteles que cogí después tenían aire y desayuno incluido, el desayuno en India es toda una experiencia, con muchissimo picante y todo tipo de platos, salados y dulces. Aunque también es posible que en el hotel no me enterara de nada pues mi ingles era justo y la pronunciación de los indios incomprensible.

El hotel estaba en la zona de donde salían los autobuses y esto hacia que el barrio fuera muy bullicioso y movido, en cuanto salí por la puerta del hotel me abordo un taxista que me quería enseñar la ciudad, ya sabéis los taxistas son una raza aparte, pero son iguales en todo el mundo, yo le dije que si y bien, paseamos en su tuctuc por la ciudad me iba explicando cosas pero no entendía nada, hasta que empezó a llevarme a tiendas para que comprara cosas, camisetas, cachemir, adornos, joyas....yo le dije que era el principio del viaje y que no iba a comprar nada, se enfado bastante.....pero después de dejarme en el hotel no volvió a molestarme.

En un par de días salí en autobús para Chennai, esta ciudad mientras los ingleses ocuparon India la llamaron Madras y es el nombre por el que en occidente la conocemos pero se llama Chennai, aquí solo visite la estación de autobuses, un recinto inmenso que era la norma ISO noseque de eficiencia y eficacia, una estación de autobuses con un trafico inimaginable en cualquier país occidental que funcionaba a la perfección, de hecho yo llegue hasta allí y sin mucho esfuerzo logre coger un autobús a Mamalapuram, que no se porqué era mi destino.

Llegue a Mamalapuram, un pequeño pueblo a orilla del mar que al principio me pareció desangelado, pero según bajaba por las calles acercándome a la playa empecé a ver todo su encanto y comprendí porque era un destino vacacional para los indios y para los turistas extranjeros, eso si ellos se alojaban en lujosos “resorts” fuera del pueblo y yo sin embargo conseguí un hotel en la misma playa, sobre la arena, si efectivamente se terminaba la calle en la arena de la playa y tenia que andar unos cuantos metros para llegar al hotel, el primer escalón estaba sobre la arena, conseguí una habitación amplísima, con una cama “king size” de mas de 2x2 metros, dos habitaciones mas, un baño y sobre todo una terraza que como la habitación estaba en el primer piso era como estar sentado en la playa viendo pasar la gente (bueno no había mucha gente) y allí me sentaba a hacer una de mis actividades favoritas, hacer nada, sentarme allí y perderme en mis ensoñaciones mirando la playa y a las indias que pasaban intentando vender a los turistas, un poco de todo, pulseras, saris, telas, y hasta pescado, varadas en la playa estaban las barcas con las que salían a pescar, y a lo lejos se divisaba un templo indio construido junto al mar. Yo mantengo la teoría de que las religiones no suelen construir sus templos frente al mar para no tener que competir con esa terrible fuerza de la naturaleza, pero cuando los encuentro me gusta visitarlos, aquí, en Tulum (Mexico), Santa maría de Oia (Coruña...).

Todos los días iba al centro a hacer algo, me encantaba desayunar y comer en un bar/restaurante que se llama Le Yogui, aquel era un sitio fantástico en la mañana daban desayunos y comidas y por las tardes y las noches se podía tomar algún aperitivo con “cerveza” cosa que en India es completamente inusual y además se podía fumar dentro del restaurante cosa que en el mundo occidental estaba completamente prohijibida, es decir aquel bar se convertía en un imán para jóvenes turistas y viajeros, que daban al local un ambiente magnifico.

En la calle principal que daba a la playa había un sastre que estaba siempre sentado en la puerta de su local sonriendo sin parar y intentando entablar conversación con todo el que pasaba, era un joven homosexual (no se como llevan esas cosas en la India pero este chico parecía vivir sin problemas), y su novio o amante cosía con el sentado a su lado, este no decía nada, no debía saber hablar ingles, solo sonreía, pero con una sonrisa honesta y cautivadora, un día pare a hablar con él y quedamos en que me haría un traje de estos que llevan de pantalón y camisa blanca....a los pocos días cuando me lo entrego me dijo que parecía un comerciante de Bombay...

Mamallapuram además era un inmenso taller de escultura, por todas partes se veían estatuas de dioses a medio terminar, y todo tipo de figuras, elefantes, flores de loto, frisos y bajo relieves, en fin de todo, su fama debía venir de que allí se encontraba unas ruinas de un antiguo templo con decenas de esculturas de todo tipo, me llamo particularmente la atención unas figuras de un elefante rampante, como los leones de nuestra heráldica, pero elefantes. El inmenso templo y las cuevas que lo circundaban se podían visitar, unos pagando y otros no pero todos impactantes para los turistas. Otro de los sitios que me pareció particularmente sorprendente fue lo que llaman la bola de mantequilla de Krishna que es una inmensa roca en forma casi esférica que esta encima de otra inmensa roca que hace la ladera de un montículo de unos 15 metro de altura, y sin embargo la bola de mantequilla de Krishna desafía a la gravedad y no cae rodando por ella, como dice el eslogan publicitario “Incredible India”

Salí de Mamallapuram al cabo de unos 8 días ya completamente recuperado del viaje y muy contento con mi estancia en India, salí en un autobús con destino a Pondicherri pero yo me baje un poco antes en la parada de Auroville, pero como este lugar merece un post aparte voy a hablaros algo de Pondicherri, esta es una ciudad que durante la época colonial fue de dominio francés, y se nota , se nota en el urbanismo, en los bares que aun mantiene y yo diría que hasta en el espíritu de la gente (yo no estado nunca en Nueva Orleans pero me da que debe de ser algo parecido).

Pondicherri esta también a orillas del mar y si bien la playa allí no es practicable pues es de piedras sobre las que es casi imposible andar, a lo largo de la calle que bordea la playa hay algunos bares realmente adorables, uno de ellos “Le café” esta justo sobre el agua y siempre que iba a la ciudad me reservaba un rato para ir y tomar un refresco o una comida y todo era formidable, también junto al cajero automático del banco en el que solía sacar dinero (no se si he dicho que la costumbre india de descalzarse antes de entrar a los sitios se aplica también en los cajeros, al menos en ciudades pequeña y en pueblos), como digo junto al banco había una cafetería/pastelería estupenda en la que pasaba largos ratos comiendo o simplemente tomando un refresco de mango (delicioso).

Pondicherri tiene un canal que atraviesa toda la ciudad, también el ashram y la tumba de Sri Aurobindo y “La Madre” fundadores de Auroville, este ashram esta junto a un templo en el que solía haber un elefante que me bendijo poniendo su trompa encima de mi cabeza, y allí en las inmediaciones del templo conocí a una chica valenciana que nos hicimos amigos y estuvimos varios días deambulando por la zona, yo tenia una moto alquilada (una moto no un scooter) y ella se empeñaba en sentarse de lado en la moto como iban las mujeres indias y nuestras madres en sus tiempos, y esto además del caótico trafico de India hacia la conducción...digamos que divertida...Otra lugar interesante de Pondicherri era un parque que había en el centro de la ciudad un parque con enormes arboles...que habían sido completamente destruidos por un tornado que había habido a principios de año, solo unas semanas antes de que yo llegara, el paisaje era desolador, estaba todo limpio y recogido pero junto a los arboles podían verse las montañas de leña en las que se habían convertido las ramas de los árboles...una imagen impactante que había sido mucho peor en Auroville, pues los arboles habían sido plantados hacia 40 años al comienzo del proyecto y de repente la gran mayoría de ellos que ya eran arboles hermosos habían quedado reducidos a montañas de leña informe, me imagino que para aquellos que los plantaron debió ser toda una lección, no se exactamente de qué pero si nos enseñó algo a todos.



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